Uh, Ah, Ah, el referéndum
sí va.
Glòria
Marcos i Martí
Coordinadora de EUPV. Observadora internacional en
el referéndum en Venezuela
Empezaré
con una afirmación contundente: es casi imposible ser
de izquierdas y no volver de Venezuela siendo chavista. Yo misma
me pregunto cómo, desde el análisis crítico,
en una Europa adormecida, en la que se valoran en exceso lo
que denominamos "buenas formas" y los procesos sin
estridencias, estamos dejándonos influenciar por la imagen
y los clichés anticomunistas que proyectan los voceros
del capitalismo internacional. A veces, incluso en determinados
ámbitos de la izquierda europea, se mira con prevención
la revolución bolivariana; aunque es evidente que se
trata de un proceso, no exento de dificultades, pero que supone
una profunda transformación política, cultural,
social y económica que implica devolver el protagonismo
a las clases populares.
Chávez
ha sido capaz de unificar a las organizaciones y movimientos
que quieren acabar con la exclusión de la mayoría
de la población, provocada por el afán insaciable
de lucro de unas élites que han vivido de las plusvalías
del petróleo. Hasta después de la IIª Guerra Mundial
en Venezuela sólo tenían acceso al voto los varones
con elevados niveles de instrucción, lo que suponía
una auténtica dictadura de la burguesía. Por lo
tanto, parece propio de un absoluto cinismo cuestionar la actual
democracia participativa, que comporta la existencia de extensos
programas sociales y la convocatoria de 15 procesos electorales
en los 10 años que han transcurrido desde que Chávez
accedió al poder.
El referéndum
del 15 de febrero suponía someter a consulta una modificación
de la Constitución de 1999 para permitir que el Presidente,
los alcaldes y cualquier cargo electo se puedan presentar a
las elecciones sin limitación de mandatos, lo mismo que
ocurre en nuestro país y, en general, en las democracias
occidentales. Tildar esta consulta de "totalitaria"
es, como mínimo, inaceptable. Los observadores de la
UE hemos realizado un informe conjunto en el que se pone de
manifiesto la transparencia del procedimiento, la gran participación
y la validación de los resultados por todos los agentes
electorales.
No obstante,
la oposición, que incluye a la derecha más radical,
ha utilizado todos los medios para poner en cuestión
el gobierno de Chávez y el resultado de la consulta,
recurriendo a la crispación social e intentando sembrar
dudas sobre la trasparencia y la legitimidad del proceso. Incluso
se ha invitado a un eurodiputado del PP, Luis Herrero, con el
fin de poner en cuestión los resultados del referéndum
y desestabilizar el país. Es evidente que se esperaba
la reacción del gobierno venezolano, ya que ningún
país democrático aceptaría semejante intromisión
en sus asuntos internos, y menos aceptaría la instigación
a la agitación política en el marco de un proceso
electoral. Luis Herrero acudió a reunirse con los responsables
de las organizaciones políticas que en el pasado oprimieron
sistemáticamente al pueblo venezolano, participando activamente
en el golpe de estado del 11 de abril de 2002 y en todas las
operaciones de sabotaje y de desestabilización contra
el poder democrático de la revolución bolivariana.
Esto supone hacer patente la vinculación del PP con organizaciones
que practican actuaciones propias de la derecha extrema. Además,
algunos de los argumentos utilizados por la derecha son un insulto
para la inteligencia. ¿Cómo acusar a alguien que
se presenta a las elecciones de intentar perpetuarse en el poder,
cuando en este país tenemos un jefe del estado vitalicio,
una monarquía hereditaria?; esto sí que es una
situación "realmente" antidemocrática.
Pero bien
está lo que bien acaba y, afortunadamente, una vez más
ha fracasado la estrategia de crear un clima de desestabilización.
En Venezuela: Uh... ah… Chávez no se va.