som d’esquerres, som d’esquera unida
[manifest de l’àgora de l’esquerra plural]
 

25/02/2009

Uh, Ah, Ah, el referéndum sí va.

Glòria Marcos i Martí
Coordinadora de EUPV. Observadora internacional en el referéndum en Venezuela

Empezaré con una afirmación contundente: es casi imposible ser de izquierdas y no volver de Venezuela siendo chavista. Yo misma me pregunto cómo, desde el análisis crítico, en una Europa adormecida, en la que se valoran en exceso lo que denominamos "buenas formas" y los procesos sin estridencias, estamos dejándonos influenciar por la imagen y los clichés anticomunistas que proyectan los voceros del capitalismo internacional. A veces, incluso en determinados ámbitos de la izquierda europea, se mira con prevención la revolución bolivariana; aunque es evidente que se trata de un proceso, no exento de dificultades, pero que supone una profunda transformación política, cultural, social y económica que implica devolver el protagonismo a las clases populares.

Chávez ha sido capaz de unificar a las organizaciones y movimientos que quieren acabar con la exclusión de la mayoría de la población, provocada por el afán insaciable de lucro de unas élites que han vivido de las plusvalías del petróleo. Hasta después de la IIª Guerra Mundial en Venezuela sólo tenían acceso al voto los varones con elevados niveles de instrucción, lo que suponía una auténtica dictadura de la burguesía. Por lo tanto, parece propio de un absoluto cinismo cuestionar la actual democracia participativa, que comporta la existencia de extensos programas sociales y la convocatoria de 15 procesos electorales en los 10 años que han transcurrido desde que Chávez accedió al poder.

El referéndum del 15 de febrero suponía someter a consulta una modificación de la Constitución de 1999 para permitir que el Presidente, los alcaldes y cualquier cargo electo se puedan presentar a las elecciones sin limitación de mandatos, lo mismo que ocurre en nuestro país y, en general, en las democracias occidentales. Tildar esta consulta de "totalitaria" es, como mínimo, inaceptable. Los observadores de la UE hemos realizado un informe conjunto en el que se pone de manifiesto la transparencia del procedimiento, la gran participación y la validación de los resultados por todos los agentes electorales.

No obstante, la oposición, que incluye a la derecha más radical, ha utilizado todos los medios para poner en cuestión el gobierno de Chávez y el resultado de la consulta, recurriendo a la crispación social e intentando sembrar dudas sobre la trasparencia y la legitimidad del proceso. Incluso se ha invitado a un eurodiputado del PP, Luis Herrero, con el fin de poner en cuestión los resultados del referéndum y desestabilizar el país. Es evidente que se esperaba la reacción del gobierno venezolano, ya que ningún país democrático aceptaría semejante intromisión en sus asuntos internos, y menos aceptaría la instigación a la agitación política en el marco de un proceso electoral. Luis Herrero acudió a reunirse con los responsables de las organizaciones políticas que en el pasado oprimieron sistemáticamente al pueblo venezolano, participando activamente en el golpe de estado del 11 de abril de 2002 y en todas las operaciones de sabotaje y de desestabilización contra el poder democrático de la revolución bolivariana. Esto supone hacer patente la vinculación del PP con organizaciones que practican actuaciones propias de la derecha extrema. Además, algunos de los argumentos utilizados por la derecha son un insulto para la inteligencia. ¿Cómo acusar a alguien que se presenta a las elecciones de intentar perpetuarse en el poder, cuando en este país tenemos un jefe del estado vitalicio, una monarquía hereditaria?; esto sí que es una situación "realmente" antidemocrática.

Pero bien está lo que bien acaba y, afortunadamente, una vez más ha fracasado la estrategia de crear un clima de desestabilización. En Venezuela: Uh... ah… Chávez no se va.

 

 
 
 
 
 

 

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