som d’esquerres, som d’esquera unida
[manifest de l’àgora de l’esquerra plural]
 

25/02/2009

El Gobernador metido a empresario

David Llácer
Economista. Área de Economía de EUPV.

La misma semana en que Botín proclamaba que su banco, el Santander, ha sido el que más dividendos ha repartido del mundo, 4.800 millones de euros sobre las ganancias de 2008, y que el BBVA publicaba las retribuciones de sus directivos, 16,6 millones de euros en el último ejercicio para su presidente, el gobernador del Banco de España se despachaba por enésima vez con soflamas sobre, según él, la urgente e imprescindible necesidad de abaratar el coste de despido. No sorprende, que esta afirmación sea dicha por la patronal, les va en su negocio, dando el contenido social que se merece a la cacareada y hueca Responsabilidad Social Corporativa. Sin embargo las afirmaciones del Gobernador del Banco de España en este sentido son más indignantes si cabe, considerando la naturaleza pretendidamente independiente de los bancos centrales y de sus Gobernadores, que se supone no hacen política, sino que se limitan a adoptar medidas técnicas. Habría que preguntarse por tanto por qué se inmiscuye con tanta vehemencia en el ámbito laboral, haciendo política, lo que no parece que esté entre sus funciones como Gobernador, guardando estratégicamente silencio absoluto sobre aspectos importantes de la situación financiera y crediticia en un contexto como el actual, en un intento de desviar la atención de lo que realmente es su responsabilidad.

En todo caso, decir o insinuar que abaratando el coste de despido se crea empleo, y además se lucha contra la temporalidad, es un insulto a la verdad, a los 620 mil trabajadores que han perdido su empleo en 2008, y a la gran mayoría de trabajadores y trabajadoras de este país que sienten miedo por la gran vulnerabilidad de su puesto de trabajo.

El debate auspiciado por la derecha patronal y política, que ya ha exigido la bajada de impuestos, de las cuotas de la seguridad social, del coste de despido, y por último, la no necesidad de autorización administrativa en la resolución de los Expedientes de Regulación de Empleo, está trufado en el mejor de los casos de medias verdades que acaban resultando mentiras como puños.

En este país el marco legislativo confiere una causalidad en el despido tan amplia y laxa que no es exagerado decir que el despido es libre, eso sí, libre si se paga. Las cuantías indemnizatorias por despido fluctúan entre 8 días salario/año trabajado en la extinción de contratos temporales por obra o eventuales, 20 días salario/año con un tope de 12 mensualidades para contratos fijos e indefinidos cuando se acrediten múltiples causas objetivas tales como económicas, productivas, tecnológicas, y organizativas, y por último 33 o 45 días salario/año con un tope de 24 y 42 mensualidades respectivamente dependiendo del contrato indefinido cuando, sin acreditar el motivo y sin que exista causa justificada, se extinga la relación laboral. Por ello, cuando desde la patronal, y allegados, se afirma que la indemnización actual por despido son 45 días y que debe abaratarse, primero omiten que lo es para el despido improcedente, y segundo delatan que su querencia fundamental es poder despedir prácticamente gratis a quien les plazca sin tener que acreditar motivos procedentes.

En realidad, y según un estudio del Gabinete Jurídico Interfederal de CCOO, la indemnización media “efectiva” por finalización de contrato en el ejercicio 2008 fue de 19,1 días por año trabajado, muy lejos de lo que se vocifera, parte de la cual incluso es pagada por el FOGASA en empresas menores de 25 trabajadores. Sería interesante conocer a cuantos días de salario por año trabajado asciende el blindaje de 93,7 millones de euros que tiene el contrato de Francisco González, presidente del BBVA.

Medidas como el abaratamiento del despido son deleznables, no tan sólo porque los salarios y derechos laborales no son los responsables de la crisis, o porque en la anterior etapa de crecimiento el máximo favorecido fue el beneficio empresarial, o porque ya existan modalidades contractuales con despidos muy baratos (en 2008 más del 88% de los contratos que se firmaron fueron temporales); también es rechazable desde el punto de vista de la resolución de la presente crisis. La recesión actual se explica en gran parte por la brusca caída del consumo privado derivada no sólo por el menor consumo de los ciudadanos ya en el paro, también por el comportamiento de la gran mayoría de trabajadores que, teniendo empleo, sienten la posibilidad real de perderlo hasta retraer toda la parte que les es posible de renta hacia el ahorro. Sin considerar la rentabilidad del negocio, marcada por otros parámetros distintos a los actuales costos salariariales, con una causalidad en el despido tan laxa, es su coste lo que otorga seguridad al contrato. Por tanto, haciendo su empleo más vulnerable, facilitando su despido con un menor coste, disuadiremos aún más el consumo agravando la crisis.

La “independencia” del anterior gobernador del Banco de España (Luis Angel Rojo) le llevó al Consejo de Administración del Banco de Santander, la “independencia” bien acreditada del actual Gobernador es posible que le lleve incluso más lejos.

publicat en àgora del'esquerra plural >25/02/09 > www.agoraplural.org

 
 
 
 
 

 

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