El Gobernador metido
a empresario
David Llácer
Economista. Área de Economía de EUPV.
La misma semana
en que Botín proclamaba que su banco, el Santander, ha
sido el que más dividendos ha repartido del mundo, 4.800
millones de euros sobre las ganancias de 2008, y que el BBVA
publicaba las retribuciones de sus directivos, 16,6 millones
de euros en el último ejercicio para su presidente, el
gobernador del Banco de España se despachaba por enésima
vez con soflamas sobre, según él, la urgente e
imprescindible necesidad de abaratar el coste de despido. No
sorprende, que esta afirmación sea dicha por la patronal,
les va en su negocio, dando el contenido social que se merece
a la cacareada y hueca Responsabilidad Social Corporativa. Sin
embargo las afirmaciones del Gobernador del Banco de España
en este sentido son más indignantes si cabe, considerando
la naturaleza pretendidamente independiente de los bancos centrales
y de sus Gobernadores, que se supone no hacen política,
sino que se limitan a adoptar medidas técnicas. Habría
que preguntarse por tanto por qué se inmiscuye con tanta
vehemencia en el ámbito laboral, haciendo política,
lo que no parece que esté entre sus funciones como Gobernador,
guardando estratégicamente silencio absoluto sobre aspectos
importantes de la situación financiera y crediticia en
un contexto como el actual, en un intento de desviar la atención
de lo que realmente es su responsabilidad.
En todo caso,
decir o insinuar que abaratando el coste de despido se crea
empleo, y además se lucha contra la temporalidad, es
un insulto a la verdad, a los 620 mil trabajadores que han perdido
su empleo en 2008, y a la gran mayoría de trabajadores
y trabajadoras de este país que sienten miedo por la
gran vulnerabilidad de su puesto de trabajo.
El debate
auspiciado por la derecha patronal y política, que ya
ha exigido la bajada de impuestos, de las cuotas de la seguridad
social, del coste de despido, y por último, la no necesidad
de autorización administrativa en la resolución
de los Expedientes de Regulación de Empleo, está
trufado en el mejor de los casos de medias verdades que acaban
resultando mentiras como puños.
En este país
el marco legislativo confiere una causalidad en el despido tan
amplia y laxa que no es exagerado decir que el despido es libre,
eso sí, libre si se paga. Las cuantías indemnizatorias
por despido fluctúan entre 8 días salario/año
trabajado en la extinción de contratos temporales por
obra o eventuales, 20 días salario/año con un
tope de 12 mensualidades para contratos fijos e indefinidos
cuando se acrediten múltiples causas objetivas tales
como económicas, productivas, tecnológicas, y
organizativas, y por último 33 o 45 días salario/año
con un tope de 24 y 42 mensualidades respectivamente dependiendo
del contrato indefinido cuando, sin acreditar el motivo y sin
que exista causa justificada, se extinga la relación
laboral. Por ello, cuando desde la patronal, y allegados, se
afirma que la indemnización actual por despido son 45
días y que debe abaratarse, primero omiten que lo es
para el despido improcedente, y segundo delatan que su querencia
fundamental es poder despedir prácticamente gratis a
quien les plazca sin tener que acreditar motivos procedentes.
En realidad,
y según un estudio del Gabinete Jurídico Interfederal
de CCOO, la indemnización media “efectiva”
por finalización de contrato en el ejercicio 2008 fue
de 19,1 días por año trabajado, muy lejos de lo
que se vocifera, parte de la cual incluso es pagada por el FOGASA
en empresas menores de 25 trabajadores. Sería interesante
conocer a cuantos días de salario por año trabajado
asciende el blindaje de 93,7 millones de euros que tiene el
contrato de Francisco González, presidente del BBVA.
Medidas como
el abaratamiento del despido son deleznables, no tan sólo
porque los salarios y derechos laborales no son los responsables
de la crisis, o porque en la anterior etapa de crecimiento el
máximo favorecido fue el beneficio empresarial, o porque
ya existan modalidades contractuales con despidos muy baratos
(en 2008 más del 88% de los contratos que se firmaron
fueron temporales); también es rechazable desde el punto
de vista de la resolución de la presente crisis. La recesión
actual se explica en gran parte por la brusca caída del
consumo privado derivada no sólo por el menor consumo
de los ciudadanos ya en el paro, también por el comportamiento
de la gran mayoría de trabajadores que, teniendo empleo,
sienten la posibilidad real de perderlo hasta retraer toda la
parte que les es posible de renta hacia el ahorro. Sin considerar
la rentabilidad del negocio, marcada por otros parámetros
distintos a los actuales costos salariariales, con una causalidad
en el despido tan laxa, es su coste lo que otorga seguridad
al contrato. Por tanto, haciendo su empleo más vulnerable,
facilitando su despido con un menor coste, disuadiremos aún
más el consumo agravando la crisis.
La “independencia”
del anterior gobernador del Banco de España (Luis Angel
Rojo) le llevó al Consejo de Administración del
Banco de Santander, la “independencia” bien acreditada
del actual Gobernador es posible que le lleve incluso más
lejos.
publicat
en àgora del'esquerra
plural >25/02/09
> www.agoraplural.org