Impuestos y Socialdemocracia
Miguel
Ángel Martín
Secretario de comunicación
y portavoz de la Comisión Ejecutiva de EUPV
Si ustedes tienen una nómina, se desplazan en coche o
motocicleta, fuman y se toman alguna copita el fin de semana,
felicidades, tienen todas las papeletas para contribuir a las
arcas del Estado un poquito más, en lo que parece ser
la próxima subida de impuestos que planea nuestro gobierno.
Tras ocurrencias efectistas como los 400 euros o los 2.500 por
nacimiento de hijo/a, que cobra igual usted que la hija de Amancio
Ortega (Zara); la nueva ideología de moda, el socioliberalismo,
nos anunció hace unos meses que la bajada de impuestos
era de izquierdas. Eso sí, al poco tiempo nos subían
la gasolina y el tabaco, dos impuestos indirectos que pagamos
todos/as al mismo precio aunque nuestra renta sea diferente.
Atrás ha quedado el principio socialdemócrata
de la progresividad fiscal y los impuestos como manera de redistribución
de la riqueza. En EE.UU y la Unión Europea en los últimos
años se ha producido una importante disminución
de las cargas fiscales de los que más tienen y un estancamiento
brutal de los salarios de los trabajadores asalariados. De la
polarización social producida por esta desigualdad no
son únicamente responsables nuestros políticos,
la propia ciudadanía contribuye a ello en gran medida.
Preferimos una cheque-bebé de 2.500 euros igual para
todos a que el Estado nos provea de Escuelas Infantiles de 0
a 3 años; eliminan el impuesto de patrimonio y nos sentimos
aliviados, cuando nosotros tenemos una participación
ridícula en comparación con las grandes fortunas
que son realmente las satisfechas con esta medida. La acumulación
de capital producida por el “escaqueo” fiscal de
los últimos años, se dedicó fundamentalmente
a la inversión inmobiliaria y, paradojas de la vida,
esta crisis se paga a cargo de las arcas del Estado, el denostado
Estado que ahora reclaman aquellos cuya cantinela era que “el
Estado es el problema”.
El discurso fiscal actual se ha ubicado en los mismos parámetros,
da la impresión de que hay que subir los impuestos para
pagar los desmanes del Gobierno. Ahí muchos se olvidan
del coste social del desempleo producido a causa de una crisis
de la avaricia y el descontrol financiero, y sobre todo se olvidan
del coste económico para salvaguardar la “solidez
bancaria de nuestro país”. La principal pega es
que nuestro gobierno va a volver a renunciar a los principios
socialdemócratas, renunciará a meterle mano a
las SICAVs (Sociedades de Inversión de Capital Variable),
donde de manera opaca se esconden las grandes fortunas de España.
Recientemente desde la Asociación Profesional de Inspectores
de Hacienda denunciaban el uso fraudulento de estas sociedades
y la modificación legal pactada por PP y PSOE para que
su control se realice, en lugar de por la Inspección
de Hacienda, por la Comisión Nacional de Mercado de Valores,
que curiosamente no parece ver ninguna de la irregularidades
detectas por los inspectores de hacienda. Mas de 25.000 millones
de euros se esconden en estas sociedades que tributan al 1%.
Finalmente todo apunta a que la cuenta la pagaremos los de siempre.
Mírenlo por el lado bueno: es el momento para dejar de
fumar, coger la bicicleta y reducir el consumo a lo necesario.
Mientras Botín cada día se ve más de izquierdas.
Suerte