El problema de IU
Raül Camacho
Miembro del Consejo Político d'EUPV de Catarroja
No nos engañemos, el problema de IU no es el discurso, no es de guerras internas, no es un asunto de indefinición, ni siquiera es de seguidismo o no al PSOE. El problema de IU es el sistema, representado en una ley electoral injusta y poco democrática, y en unos medios de comunicación bipartidistas que solo dan voz al PSOE y al PP.
Lamentablemente, incluso dirigentes de nuestra organización han reprochado la denuncia que desde IU se ha hecho a la ley actual, como si eso fuera argumentos de “mal perdedor”.Habría que recordar los resultados de IU en la era Anguita, y lo que decía las cifras de la ley electoral por aquél entonces.
En 1996, con Julio Anguita como Coordinador General, IU alcanzó los 2.700.000 votos. Un 10’5 % de electores, y una representación del 6% en las Cortes Generales con 21 diputados. Con una ley justa y proporcional IU hubiera conseguido al menos 40 diputados.
Habrá que recordar que en provincias como Albacete, Valladolid, Jaén, Badajoz o Segovia, se consiguió entre el 9 y el 12% de votos, traduciéndose en 0 diputados y demostrando que, ahora y antes, en las provincias más deshabitadas de nuestro país es prácticamente imposible que IU consiga representación.
Este hecho es motivo suficiente para pensar que la ciudadanía votante de IU en estas provincias merece los máximos elogios, no sólo de IU sino, del propio sistema democrático, al cual legitima con un voto que nunca, o al menos con la actual ley, tendrá representación.
Recordemos la situación, también, en la que se encontraba en aquel entonces el PSOE: guerra sucia (GAL), fondos reservados, corrupción a gran escala…etc. Aún así y con casi 3 millones de votos IU no pudo, ni le dejaron los medios de comunicación ni la ley, ocupar el espacio de una izquierda con posibilidades de gobernar. Finalmente, 8 años después, el PSOE volvería al gobierno.
Parece evidente que el problema de IU es el propio sistema. Con la actual ley, con el actual reparto de escaños, un partido como el nuestro, de izquierdas y que asume el conflicto con el actual sistema económico, nunca estará representado en su justa medida en el congreso, lo que supone un serio déficit democrático en España.
El otro factor condicionante y agravador de la situación son los mass-medias. La falta de cobertura mediática mantiene a IU silenciada, sin voz.
Ni los medios públicos (pagados por todos) ni mucho menos los privados, son instrumentos válidos hoy por hoy, para dar voz y conocer el modelo y las propuestas de IU. El bipartidismo, como hemos podido observar en la última campaña, está sustentado en la propia cobertura mediática y antidemocrática de unos medios controlados por los 2 partidos beneficiarios, el PSOE y el PP.
IU debe conformarse con la contrainformación y medios alternativos y minoritarios, muy dirigidos a una parte de la sociedad ya de izquierdas y, de por sí, crítica con el sistema.
En definitiva y como dejó escrito en su juramento político el dictador Franco, “todo está atado y bien atado”. El sistema actual, que le viene muy bien al PSOE y al PP, no permite ni permitirá que IU este representada proporcionalmente a lo que salga de las urnas. El tiempo de nuestra democracia ha demostrado que, independientemente del discurso de IU (más próximo o menos al PSOE), el sistema no nos deja.
Por lo tanto, y en plena refundación de IU, nos queda un trabajo político dirigido hacia estos 2 factores, a la ley apolítica y desideologizada, y a la comunicación con la sociedad, en términos de lucha por la política, la ideología y la democracia.
Debemos hacer oír la voz de IU, de una izquierda que quiere cambiar las cosas. Debemos ser imaginativos y diferentes, creando nuevos mecanismos de comunicación con la sociedad y denunciando con fuerza la baja calidad de nuestra ley electoral y sistema democrático.
Quiero terminar recordando nuevamente a esos votantes de IU en Soria, Palencia, Castelló, Teruel, Segovia, Valladolid, Zamora, Ávila, Cantabria, Ourense, La Rioja…etc, que nos demuestran ,elección tras elección, lo más puro, sincero y digno de la democracia y la libertad. Decir y hacer, votando, lo que mejor consideran para su país, sin pensar ni valorar lo útil o no útil, en términos de representatividad, que hay en su gesto democrático.