No pienses en una
gaviota posada en un puño con una rosa
Miguel Angel Martín, ex
concejal por EUPV en el ayuntamiento de Sagunto
.Si eres de los que piensan
que Lemhan Brother es un grupo Neo-Grunge de Seattle; que Fannie
Mae es la nueva película de Woody Allen; que Freddie Mac
es una película de terror adolescente producida por Appel;
o que una Hipoteca Sub-prime es un préstamo
para comprar una vivienda que te avalan los hijos de tu tía
la de Francia. Entonces digamos que tienes un problema. A otros
os sonará, pero sobre todo os sentís reconfortados
por la distancia que nos separa de EEUU, nada más y nada
menos que un océano. También habrá algún
inconsciente que tras las noticias económicas piensa en
organizar un shopping por Nueva York y comprarse unas zapatillas.
Es una pena que estemos en un sistema económico globalizado
donde los fondos de Lemhan Brother´s cuenten con más
de 2000 millones de euros de bancos españoles, que un gran
número de bancos españoles tienen intereses en EE.UU,
que los bancos se prestan dinero unos a otros y que por decirlo
de alguna manera están todos “pillaos”. El
Vicepresidente Económico Pedro Solbes acaba de reconocer
que estamos en la crisis más grave que él ha conocido
y tiene sesenta años, por lo tanto parece que la cosa va
en serio. Se trata de una de las crisis del liberalismo económico
más grave desde el Crack del 29, donde gobiernos adalides
del sistema del libre mercado globalizado como el de Bush nacionalizan
bancos con el dinero de los contribuyentes, justificando la intervención
por los fallos en los controles gubernamentales a esos bancos,
cuando ellos han sido los que se han encargado de eliminar las
regulaciones del mercado financiero y en general de todos los
mercados. Es curioso que sean los países con una menor
presión fiscal a los que más tienen, los que al
final echen mano de los impuestos de todos para pagar los excesos
de la elite económico-financiera.
Si además eres votante
de Izquierda Unida, la inquietud te hace esperar lo que todo votante
de izquierdas esperaría ante una crisis global del capitalismo,
crisis que en cierta manera la izquierda ha anunciado reiteradamente,
una potente respuesta a los problemas de los trabajadores con
realismo. Es sorprendente que sobre todo desde la izquierda alternativa
no aprovechemos la situación para plantear seriamente que
“otro mundo es posible”, antes de que el capitalismo
se refunde. La ciudadanía, nuestros militantes, votantes
y afines, trabajan en la construcción, la industria del
automóvil, los servicios privatizados, etc. Pagan duramente
su hipoteca, ven como sus salarios van quedando estancados y cada
día más les cuesta llenar la cesta de la compra,
ante estas situaciones nuestra respuesta no puede ser una gran
frase que lo diga todo y no les diga nada: “estamos por
un cambio del sistema productivo”. Le digo yo eso a mi vecina
que no llega a fin de mes, y lo menos que hace es pegarme con
la merluza congelada. En este punto podemos hacer dos cosas, hemos
lanzado el mensaje utópico y que nos emplaza a un nuevo
amanecer sin fecha. O por el contrario podemos plantearnos, con
el correspondiente esfuerzo mental, cuál es la respuesta
que en estos momentos y en materia económica damos la izquierda
a los trabajadores. Nos quejamos de que la economía ha
desplazado a la política, pero hacemos muy poco por hablar
de economía política. Y si lo hacemos, es siempre
a rebufo de las medidas y recetas neoliberales, a la contra, a
la defensiva, siempre pensando con sus códigos. La ciudadanía
cuando nos da su confianza, necesita de lo simbólico (república,
memoria histórica, etc.) y de lo terrenal. Y en lo terrenal,
con un gobierno de nombre socialdemócrata, España
lidera junto a los EE.UU de Bush, el ranking de la OCDE de beneficio
fiscal a los más ricos (El tipo máximo en EUA pasó
del 70% al 35%, y en España pasó del 66% al 35%,
el más bajo de la OCDE, junto con EEUU); España
es el país de la UE-15 en el que un trabajador trabaja
más horas al año, 1814 horas; Tambien es el país
de la UE-15 con menor gasto público y sobre todo menor
gasto público social. En resumen, junto con EE.UU., somos
de los países de la OCDE con mayores desigualdades sociales.
Ante este panorama creo que tenemos bastante cancha como para
proponer medidas que lleguen a los afectados.
En esta línea lo más
interesante y que pasó desapercibido en el debate de la
crisis ha sido una propuesta de IU sobre un Banco Público.
Un tema crucial en estos momentos y que plantea atacar el sistema
en su origen. Una entidad de crédito que pactase intereses
para la compra de la primera vivienda, fijando un precio máximo
o créditos justificados al consumo (ejemplo: adquisición
de vehículo ecológico) o líneas de crédito
para las administraciones locales, sería un buen punto
de partida para comenzar a poner al ciudadano en el lugar central
de las preocupaciones de los políticos. Cuestiones de este
tipo relacionadas con la banca y las hipotecas, lanzadas no desde
el tradicional marco político, sino desde la izquierda
civil, estableciéndose como plataformas reivindicativas,
pueden suponer ir creando una corriente de opinión critica
y que conozca que otro mundo es posible. Tener un discurso propio,
no basado únicamente en la utopía, ahora es más
necesario que nunca si queremos construir el camino hacia esa
utopía. Debemos recomendarnos lo que el profesor George
Lakoff sugiere a los Demócratas Norteamericanos respecto
a los Republicanos, no caer en sus trampas y lenguajes, lo que
traducido al castellano es no ir pegados a la rueda de la Gaviota
y el puño con la rosa. Como deberíamos saber mejor
que nadie, ¡es la economía!