Hacia la
IX asamblea de IU
Ricardo
Sixto Iglesias
Miembro del Consejo Político
Federal y de la Presidencia Federal de IU
Decía Julio Anguita en su
artículo “Ladran pero no cabalgamos” que la
próxima asamblea de IU debe ser el comienzo de dos cuestiones
fundamentales, la refundación de la herramienta transformadora
que ha de ser IU y la construcción de una amplia alianza
alternativa. Negros nubarrones se ciernen sobre el proceso asambleario
y su credibilidad-viabilidad para servir como motor de la Refundación
de IU. La asamblea se ha transformado, fruto del nefasto proceso
de debate, en un simple recuento de las fuerzas de cada una de
las partes de IU. E incluso el simple recuento parece amenazado
por determinadas maniobras que buscan aplazar la asamblea o modificar
la fotografía que va surgiendo después del magro
debate que está habiendo entre las bases. Son indecibles
las dificultades que surgen para poder poner en marcha un verdadero
proceso de refundación y renovación de IU. Sin embargo
seguiremos haciendo todo lo posible por conseguir poner en marcha
ese proceso mediante el cual la izquierda alternativa en España
pueda volver a ponerse en marcha con todas sus potencialidades
para contribuir decisivamente a la transformación del planeta
hacia otro mundo posible y necesario.
Falta menos de un mes para la celebración
de la IX Asamblea y todavía son muchos los interrogantes
que hay en el horizonte. El único consuelo es saber que
en pocas semanas buena parte de los mismos se habrán disipado,
o al menos eso es lo que más cabe desear.
Tres son las estrategias principales
que se estructuran para abordar esta asamblea. A mi entender la
más clara de todas es la que viene llevando a cabo la denominada
Nacional II o Tercera vía. Una estrategia que denominaré
“de río revuelto”, porque ya se sabe que en
ella quienes ganan son los “pescadores”, tipología
que abunda en dicho sector (salvo honrosas excepciones).
La segunda estrategia, del sector
llamazarista, es la que ellos mismos denominan “abrir IU”.
Esta apertura que defienden me parece a mi aquella que supondría
la de todas las puertas y ventanas de IU a los cuatro vientos,
es decir, abrir la casa no para ventilarla sino para… otras
cosas. Una de sus estrategias más importantes, antes y
para el futuro, es el pacto electoral sistemático, un mecanismo
que no es negativo per se, sino dependiendo de cómo, cuándo
y con quién. En el País Valenciano hemos aprendido
mucho de estos temas. No hemos temido realizar acuerdos electorales,
pero hemos experimentado, de forma muy sangrante, el alto precio
que a veces hay que pagar por confiar en quienes no se lo merecen.
Este sector llamazarista aparece
además últimamente dividido en dos subsectores:
los incendiarios y los contemporizadores. Los primeros están
haciendo lo que defendía Bush: quemar el monte para evitar
que los árboles ardan en verano; son los de las impugnaciones.
Compañeros cuya peligrosa actividad hace más que
recomendable aislarlos lo antes posible. El sector contemporizador
del llamazarismo está a la expectativa de forma muy queda;
ni “apagan” la estrategia de los incendiarios, ni
contribuyen al nacimiento de una nueva corriente heredera del
llamazarismo que sea capaz de convivir con normalidad en el seno
de IU. Deseo que esta parte de la organización encuentre
pronto un norte que le guíe en esa senda de la convivencia
interna.
La tercera estrategia para abordar
la asamblea, que es en la que me alineo claramente, es la plataforma
“otra IU es posible”. Esta se ha sustanciado partiendo
de los diversos análisis realizados tras las últimas
elecciones (el más conocido de ellos el de Julio Anguita),
en los cuales quedaba patente la necesidad de ir a un proceso
que hemos denominado de “refundación de IU”.
No voy a entrar ahora a comentar los análisis que llevan
a esta necesaria consecuencia (para ello se han redactado ya numerosos
documentos y aportaciones). Solamente quisiera reafirmar lo absolutamente
vital que para la supervivencia de la izquierda alternativa en
España es que las personas que compartimos estos análisis,
cada cual desde su respectivo origen político o vertiente
ideológica, lleguemos al más amplio acuerdo posible
entre nosotros, para poder llevar a cabo la primera de las dos
cuestiones fundamentales que planteaba Anguita en el artículo
que se mencionaba al principio: la refundación de IU. Si
entre todas las personas que compartimos esta visión de
las cosas no somos capaces de, haciendo pequeñas renuncias
parciales, conseguir la mayoritaria de las (al menos) tres candidaturas
que con toda probabilidad se presentarán a la IX Asamblea,
habremos perdido, si no la última, si una oportunidad de
oro para, en medio de esta crisis profunda del sistema capitalista,
afilar la herramienta transformadora poniéndola en manos
de quienes mejor puedan empuñarla.
Es nuestra obligación contribuir
a construir una candidatura lo más potente posible para,
desde ella y tras la asamblea, poder poner en marcha un verdadero
proceso de refundación de IU que necesariamente ha de pasar
por la democratización interna, la apertura a la sociedad,
la unidad y cohesión interna sobre las políticas
democráticamente acordadas, y el más escrupuloso
respeto a los estatutos y normas con que nos dotemos. Pero para
llegar ahí es necesario clarificar, contar y debatir: ¡vayamos
entonces a ello sin temor!